Colectivos de artistas están incorporando restos metálicos, compuestos plásticos y piezas mecanizadas para crear esculturas contemporáneas con fuerte carga ambiental. Las obras buscan cuestionar la relación entre industria, consumo y sostenibilidad.
Museos y centros culturales empiezan a dedicar espacios a estas propuestas, destacando su capacidad para integrar estética y reflexión crítica.

Una nueva generación de escultores experimenta con materiales reciclados de origen industrial
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