Investigadores de varias universidades han identificado un incremento sostenido de días extremos de calor en el Mediterráneo, con impacto directo en salud, productividad y diseño urbano.
Un estudio coordinado por centros de climatología europeos revela que el estrés térmico en ciudades mediterráneas ha aumentado de forma notable durante la última década. Las islas de calor urbano, sumadas al envejecimiento de la población y a la falta de zonas verdes, incrementan la vulnerabilidad en áreas densamente pobladas. Los autores recomiendan adaptar los planes urbanos incorporando más sombra, materiales reflectantes y sistemas de alerta temprana.








