El bienestar no es solo una sensación: también es química. Las endorfinas, junto a otros neurotransmisores, intervienen en cómo el cuerpo regula el placer, el alivio del dolor y ciertos estados de ánimo. Entender ese “mapa” biológico ayuda a explicar por qué algunas actividades —movimiento, risa, vínculos sociales o descanso— pueden cambiar la percepción del día a día.
Este vídeo repasa de forma divulgativa qué papel juegan las endorfinas y cómo se relacionan con hábitos cotidianos. Sin prometer fórmulas mágicas, la idea de fondo es clara: pequeñas rutinas sostenidas suelen tener más impacto que cambios bruscos que no se mantienen.








