Investigadores de la Universidad de Groningen han seguido durante tres años a 1.200 personas y concluyen que pequeños aumentos en el sueño diario tienen efectos acumulativos sorprendentes sobre el bienestar.
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El estudio señala que incluso quienes duermen una media de seis horas pueden experimentar mejoras en concentración y memoria si aumentan su descanso en intervalos breves. Los expertos destacan que la clave está en mantener una rutina constante y evitar la exposición a pantallas en la última hora del día.








