Durante años, el diseño web ha convivido con un problema recurrente: los diseños que funcionan en un contexto concreto tienden a romperse cuando el contenido cambia. Titulares más largos de lo previsto, tarjetas con alturas distintas o botones que dejan de alinearse correctamente en pantallas pequeñas han sido síntomas habituales de sistemas de maquetación poco flexibles.
Flexbox surge precisamente para resolver ese tipo de situaciones. No como una técnica puntual, sino como un modelo de diseño que prioriza el comportamiento de los elementos frente a su colocación fija. En lugar de ajustar manualmente cada módulo, Flexbox permite definir cómo deben alinearse, crecer, encogerse o reorganizarse los contenidos dentro de un contenedor según el espacio disponible.
Este enfoque resulta especialmente relevante en el contexto editorial. Un periódico digital no es una composición estática: cambia cada día, incorpora nuevos artículos, imágenes con proporciones distintas y estructuras que deben adaptarse sin perder coherencia. Los sistemas rígidos sufren con ese dinamismo. Flexbox, en cambio, lo asume como punto de partida.
La clave de Flexbox está en trasladar las decisiones de diseño al nivel del contenedor. En lugar de corregir cada elemento por separado, se establecen reglas generales que afectan a todo el conjunto. Esto permite mantener la alineación vertical, igualar alturas de tarjetas o reorganizar elementos en distintos tamaños de pantalla sin recurrir a ajustes manuales constantes.
Divi 5 adopta este modelo de forma nativa. Flexbox no aparece como una opción avanzada ni como una capa añadida, sino como la base sobre la que se construyen secciones, filas y columnas. El resultado es un comportamiento más predecible del diseño y una mayor tolerancia a los cambios de contenido, algo esencial en proyectos editoriales que crecen y evolucionan con el tiempo.
El vídeo que acompaña esta noticia, publicado por Elegant Themes, muestra cómo funciona Flexbox dentro del constructor visual de Divi 5. Más allá de las opciones concretas, lo relevante es el cambio de enfoque: diseñar pensando en cómo responde el sistema ante distintas situaciones reales, no en cómo se ve una maqueta cerrada.
En un periódico digital, donde el contenido manda y el diseño debe acompañar sin estorbar, este tipo de sistemas marca la diferencia. Flexbox no es solo una mejora técnica; es una base más sólida para construir diseños editoriales que resistan el paso del tiempo y el crecimiento del medio.

