Un programa artístico ha desarrollado trajes equipados con sensores de movimiento que traducen la intensidad de cada gesto en proyecciones visuales durante la actuación. La interacción entre cuerpo y luz permite que cada función genere composiciones únicas.
Los responsables del proyecto señalan que esta fusión entre tecnología y artes escénicas abre una vía para repensar la relación del público con el movimiento y la puesta en escena.








