Nuevas observaciones espectrales indican emisiones térmicas irregulares que podrían corresponder a criovolcanes activos. El hallazgo refuerza la hipótesis de que la luna alberga un océano subterráneo con procesos geológicos dinámicos.
Los responsables del estudio consideran este escenario clave para futuras misiones dedicadas a rastrear ambientes potencialmente habitables más allá de la Tierra.








